Estos momentos de crisis económica en los que los recursos menguan y es necesario ser selectivos con las diferentes alternativas de actuación retratan a los responsables públicos. En particular dos modelos de actuación, que no son en absoluto nuevos, se presentan como alternativas posibles al incremento de las responsabilidades derivadas de servir a una sociedad crecientemente compleja. Por una parte está la clásica y eterna solución de incrementar la plantilla: seguimos dando las respuesta de siempre con los métodos de trabajo de siempre a los nuevos retos y para ello necesitamos traer más gente. La segunda alternativa consiste en aplicar nuevas técnicas, métodos y herramientas que permitan incrementar la productividad de las personas para que no sólo sean capaces de responder desahogadamente a los retos actuales sino que anticipen y actúen proactivamente ante los desafíos del mañana.
Si atendemos al rendimiento económico, el responsable público puede estar tentado de optar por la primera alternativa. La puesta en marcha de iniciativas de mejora, modernización o innovación, como queramos llamarlo, exige inversiones importantes tanto para desplegar las herramientas como para capacitar y estimular a las personas en el siempre difícil cambio cultural asociado. Contratar a más personas resulta en un momento de crisis como éste mucho más económico. Y este tentador argumento del ahorro puntual hace perder la perspectiva de futuro, la visión de que las inversiones en incrementar la productividad se amortizan y rinden beneficios a lo largo del tiempo, pero los gastos de personal, en las actuales condiciones de la función pública, se quedan para siempre.
La primera opción tiene también la virtud de generar mucho menos conflicto: directivos y cuadros intermedios, que conocen perfectamente su área temática pero que tienen un profundo desconocimiento de los nuevos retos y oportunidades que comporta la sociedad de la información (o la sociedad del conocimiento, o, como diría Gary Hammel, la sociedad de la creatividad), solucionan su problema de una manera que no exige aventurarse en terrenos que no comprenden ni dominan. Y los trabajadores siguen viviendo en una rutina que conocen perfectamente con el beneficio añadido del descargo que supone repartir la tareas entre más personas. Ni comparar con las tensiones que provoca introducir un cambio organizativo o una nueva manera de hacer las cosas.
En definitiva, ahorro económico puntual y paz social frente a esfuerzo económico y organizativo para un beneficio futuro y permanente. Lo dicho, una muy difícil decisión que retrata a los responsables públicos, que diferencia entre líderes con visión y gestores del corto plazo.
martes 9 de febrero de 2010
La dificultad de mirar al futuro en tiempos de crisis
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martes 26 de enero de 2010
Una crónica personal de la presentación de Irekia
Ayer tuve ocasión de asistir a la presentación de Irekia, el portal para la participación ciudadana que ha puesto en marcha el Gobierno Vasco. El acto fue visual y estéticamente atractivo. Además del lehendakari, Patxi López, asistieron varios consejeros del Gobierno, que, en línea con la filosofía participativa de Irekia, respondieron a las preguntas del público. En un primer momento las preguntas estaban grabadas en la calle. Incidían en temáticas de ámbito general que eran respondidas por el consejero competente en la materia. No sé hasta que punto estaban preparadas preguntas y respuestas.
En la fase posterior eran los propios asistentes al acto los que preguntaban directamente. La concurrencia se componía de gentes del ámbito de internet y ello se reflejó en las materias sobre las que incidían las preguntas, mucho más centradas en la propia Irekia, la política de OpenGovernment emprendida por el Gobierno Vasco y la participación ciudadana en general. Esta fase resultó mucho más dinámica y espontánea. Las preguntas no siempre eran cómodas y, si bien intervinieron en algunas respuestas el propio lehendakari y la consejera de Justicia y Administración Pública, Idoia Mendia, el protagonismo se desplazó hacia la directora de Gobierno Abierto y Comunicación en Internet, Nagore de los Ríos, principal responsable de Irekia. Intervino puntualmente el director de Atención Ciudadana, Alberto Ortiz de Zárate (@alorza), cuando una pregunta mencionó la reciente declaración de apertura de datos. Se echó de menos a la consejera de Educación, Universidades e Investigación, puesto que algunas de las preguntas hacían referencia a las políticas tecnológicas y 2.0 de su departamento.
Recordando preguntas concretas, el lehendakari tuvo que sacar su vena política cuando @ketari le interpeló por la postura del Gobierno con relación a una herramienta de participación 1.0 como es el referendum. @agirregabiria se interesó por la incidencia de las iniciativas 2.0 en materia de Educación sobre la formación de una ciudadanía más participativa. Me esfuerzo por recordar, pero no tengo muy clara cual fue la respuesta. @MrLugosi preguntó sobre la estrategia a adoptar para atraer la participación ciudadana. Nagore de los Ríos respondió que si bien no había una estrategia definida, era muy importante ser consciente de que inicialmente la participación será reducida y que la iniciativa requerirá paciencia y perseverancia. También explicó Nagore el flujo que seguirían las propuestas y preguntas, incluso cuando éstas hagan referencia a competencias de otras instituciones, pregunta ésta muy pertinente si no queremos que los ciudadanos tengan que hacer un máster de competencias institucionales apara poder participar. @dakalito trajo a colación el presunto uso partidista que podría hacer la oposición de una plataforma así.
En paralelo al turno de preguntas y respuestas se desarrollaba un intenso debate virtual en Twitter que era posible seguir en una pantalla frontal sin ningún tipo de censura. El problema era que la gran cantidad de mensajes con la etiqueta #irekia hacía que los refrescos se produjeran tan rápido que en ocasiones resultaba imposible leer todas la aportaciones. Bendito problema.
En definitiva, buenas intenciones y propósitos, apoyo al más alto nivel y una herramienta en marcha. Expectativas moderadas sobre el papel de la ciudadanía. Pero nada se habló sobre acciones para asegurar que trabajadores y responsables de la administración sean receptivos a esta participación. Al final el diablo puede estar en estos detalles.
En la fase posterior eran los propios asistentes al acto los que preguntaban directamente. La concurrencia se componía de gentes del ámbito de internet y ello se reflejó en las materias sobre las que incidían las preguntas, mucho más centradas en la propia Irekia, la política de OpenGovernment emprendida por el Gobierno Vasco y la participación ciudadana en general. Esta fase resultó mucho más dinámica y espontánea. Las preguntas no siempre eran cómodas y, si bien intervinieron en algunas respuestas el propio lehendakari y la consejera de Justicia y Administración Pública, Idoia Mendia, el protagonismo se desplazó hacia la directora de Gobierno Abierto y Comunicación en Internet, Nagore de los Ríos, principal responsable de Irekia. Intervino puntualmente el director de Atención Ciudadana, Alberto Ortiz de Zárate (@alorza), cuando una pregunta mencionó la reciente declaración de apertura de datos. Se echó de menos a la consejera de Educación, Universidades e Investigación, puesto que algunas de las preguntas hacían referencia a las políticas tecnológicas y 2.0 de su departamento.
Recordando preguntas concretas, el lehendakari tuvo que sacar su vena política cuando @ketari le interpeló por la postura del Gobierno con relación a una herramienta de participación 1.0 como es el referendum. @agirregabiria se interesó por la incidencia de las iniciativas 2.0 en materia de Educación sobre la formación de una ciudadanía más participativa. Me esfuerzo por recordar, pero no tengo muy clara cual fue la respuesta. @MrLugosi preguntó sobre la estrategia a adoptar para atraer la participación ciudadana. Nagore de los Ríos respondió que si bien no había una estrategia definida, era muy importante ser consciente de que inicialmente la participación será reducida y que la iniciativa requerirá paciencia y perseverancia. También explicó Nagore el flujo que seguirían las propuestas y preguntas, incluso cuando éstas hagan referencia a competencias de otras instituciones, pregunta ésta muy pertinente si no queremos que los ciudadanos tengan que hacer un máster de competencias institucionales apara poder participar. @dakalito trajo a colación el presunto uso partidista que podría hacer la oposición de una plataforma así.
En paralelo al turno de preguntas y respuestas se desarrollaba un intenso debate virtual en Twitter que era posible seguir en una pantalla frontal sin ningún tipo de censura. El problema era que la gran cantidad de mensajes con la etiqueta #irekia hacía que los refrescos se produjeran tan rápido que en ocasiones resultaba imposible leer todas la aportaciones. Bendito problema.
En definitiva, buenas intenciones y propósitos, apoyo al más alto nivel y una herramienta en marcha. Expectativas moderadas sobre el papel de la ciudadanía. Pero nada se habló sobre acciones para asegurar que trabajadores y responsables de la administración sean receptivos a esta participación. Al final el diablo puede estar en estos detalles.
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viernes 15 de enero de 2010
Pensando en herramientas para construir comunidades multiidioma
En un reciente intercambio de twits con Andrew Krzmarzick (@krazykriz) a raíz de una mención que hice de un post suyo en GovLoop, éste me preguntaba sobre la forma de hacer GovLoop más atractivo a las personas de habla hispana. Le contesté que el objetivo debería ser conectar a gente que habla lenguas diferentes y no crear nichos por idiomas. Andrew propuso poner en GovLoop un botón Traducir a X que llamara a Google Translate y mostrara el texto de la página traducido al idioma en cuestión. Me pareció una buena idea porque yo utilizo Translate, más para traducir palabras sueltas y expresiones que textos completos, y creo que, si bien las traducciones no son perfectas, sí permiten obtener una comprensión suficiente del original, yo diría que al 70%.
Dándole vueltas al tema, veo que la tendencia en el ámbito de la traducción, como en muchos otros, es buscar el crowdsourcing. Es decir, dejar que los lectores aporten su conocimiento perfeccionando la traducción propuesta por Google Translate para ayudar a comprender el texto a otros lectores. ¿Como sería ésto?
Estoy pensando en un servicio online construido sobre Google Translate. La primera vez que alguien solicitara traducir a algún idioma un texto contenido en una página web, un post de GovLoop por ejemplo, la propuesta sería la traducción que genera Google Translate. El lector tendría opción de entrar a editar el texto traducido, retocarlo y salvar los cambios. El servicio almacenaría el resultado y ésta sería la versión que mostraría a posteriores lectores cuando éstos solicitaran traducir el texto al idioma en cuestión. Sería necesario gestionar las ediciones concurrentes y algunos aspectos más. La ventaja del sistema es que cuantos más lectores tuviera una traducción, más perfecta sería, de manera que la calidad se acomodaría al interés que despierta el mensaje. El servicio, como tantos otros en internet, se podría rentabilizar con la publicidad que muestra en las páginas traducidas y en el pago por los servicios de los portales en los cuales se instalaría.
¿Qué os parece? ¿Podría funcionar?
Dándole vueltas al tema, veo que la tendencia en el ámbito de la traducción, como en muchos otros, es buscar el crowdsourcing. Es decir, dejar que los lectores aporten su conocimiento perfeccionando la traducción propuesta por Google Translate para ayudar a comprender el texto a otros lectores. ¿Como sería ésto?
Estoy pensando en un servicio online construido sobre Google Translate. La primera vez que alguien solicitara traducir a algún idioma un texto contenido en una página web, un post de GovLoop por ejemplo, la propuesta sería la traducción que genera Google Translate. El lector tendría opción de entrar a editar el texto traducido, retocarlo y salvar los cambios. El servicio almacenaría el resultado y ésta sería la versión que mostraría a posteriores lectores cuando éstos solicitaran traducir el texto al idioma en cuestión. Sería necesario gestionar las ediciones concurrentes y algunos aspectos más. La ventaja del sistema es que cuantos más lectores tuviera una traducción, más perfecta sería, de manera que la calidad se acomodaría al interés que despierta el mensaje. El servicio, como tantos otros en internet, se podría rentabilizar con la publicidad que muestra en las páginas traducidas y en el pago por los servicios de los portales en los cuales se instalaría.
¿Qué os parece? ¿Podría funcionar?
martes 5 de enero de 2010
El riesgo de una realidad inconsciente
En el reciente post Quiero un mundo mejor para mi hijo, Antonio Galindo comentaba que la humanidad se ha vuelto insensible a causa de la intoxicación de información, lo que Alfons Cornella denominó infoxicación. Yo matizaría diciendo que la humanidad más que insensible, se está volviendo cada vez más inconsciente y, que si bien este no es un fenómeno nuevo, efectivamente la actual sociedad de la información enfrenta a las personas a situaciones nuevas que aun no tenemos muy claro como encarar.
La reflexión de Antonio me trajo a la cabeza una conferencia para TED de Daniel Goleman, el padre del concepto Inteligencia Emocional, en la cual se preguntaba por qué la mayoría del tiempo no somos más compasivos y lo acababa atribuyendo a la falta de consciencia, entendida ésta como el estado cognitivo no abstracto que permite la interactuación, interpretación y asociación con los estímulos externos, denominados realidad. Goleman venía a decir que muchas veces no somos capaces de percibir lo que sucede delante de nuestras narices porque nos pasamos la mayor parte del tiempo ensimismados en nuestros pensamientos. Y por ese motivo no reparamos en las oportunidades que se nos presentan de ayudar a otras personas que lo necesitan. Yo añadiría que por no reparar, no reparamos siquiera en la manera de ayudarnos a nosotros mismos.
Haciendo una interpretación abierta del concepto estímulos externos, la evolución del hombre se puede entender en cierto modo como una carrera por alcanzar una realidad cada vez más amplia, es decir, por incrementar el ámbito desde el cual se pueden recibir estímulos externos. El lenguaje, la escritura, la imprenta, la radio, la televisión y el teléfono, entre otros, representan hitos en esta carrera. La aparición de cada uno de estos medios, si los podemos llamar así, ha permitido que la realidad resulte no sólo más amplia sino también más compleja en el sentido de que otorgan a las personas la posibilidad de filtrar los estímulos (elijo con quien hablo, a quien escribo, que publicación leo o que canal sintonizo) confiriéndoles de esta manera la capacidad de modelar su realidad.
Pero ninguno de estos medios por si sólo ha tenido tanto impacto como internet a la hora de permitir a las personas aumentar y modelar su realidad. Hace sólo quince años todas las personas que vivíamos en un mismo país o región leíamos los mismos periódicos, oíamos las mismas emisoras y veíamos los mismos canales de televisión. Y la comunicación masiva era siempre unidireccional. El teléfono permite comunicarnos con personas lejanas pero no incrementa significativamente el orden de magnitud de nuestros contactos. Hoy en día internet, la actual internet social, permite a las personas comunicarse abierta y masivamente de manera bidireccional. Permite que una parte significativa de nuestra realidad en términos de tiempo consumido sea virtual. Y permite modelar esta realidad virtual hasta prácticamente construirla.
En una realidad tan compleja se hace difícil definir que es la consciencia. Podríamos estar tentados de pensar en esta realidad virtual como la distracción definitiva a la verdadera realidad, la física. Alguna vez leí algo en esta línea a Sánchez-Dragó. Pero aunque no adoptemos un punto de vista tan extremo, no cabe duda de que el mundo virtual con su infinidad de fuentes en tiempo real facilita la dispersión, de manera que pasamos gran cantidad de tiempo deambulando de una idea a otra sin profundizar nunca lo suficiente en ninguna de ellas. Es decir, el ensimismamiento en estado puro.
No tengo ni de lejos ninguna certeza sobre el tema. Pero si como apunta Daniel Goleman y creo yo, la compasión y tantas otras cosas importantes dependen de nuestra consciencia, debemos encontrar una respuesta personal y colectiva a este tema para no acabar en ese mundo terrible que Antonio Galindo quiere evitar a su hijo.
Foto: Realidad de Mikel Agirregabiria (www.agirregabiria.net/mikel/2005/realidad3.jpg)
La reflexión de Antonio me trajo a la cabeza una conferencia para TED de Daniel Goleman, el padre del concepto Inteligencia Emocional, en la cual se preguntaba por qué la mayoría del tiempo no somos más compasivos y lo acababa atribuyendo a la falta de consciencia, entendida ésta como el estado cognitivo no abstracto que permite la interactuación, interpretación y asociación con los estímulos externos, denominados realidad. Goleman venía a decir que muchas veces no somos capaces de percibir lo que sucede delante de nuestras narices porque nos pasamos la mayor parte del tiempo ensimismados en nuestros pensamientos. Y por ese motivo no reparamos en las oportunidades que se nos presentan de ayudar a otras personas que lo necesitan. Yo añadiría que por no reparar, no reparamos siquiera en la manera de ayudarnos a nosotros mismos.
Haciendo una interpretación abierta del concepto estímulos externos, la evolución del hombre se puede entender en cierto modo como una carrera por alcanzar una realidad cada vez más amplia, es decir, por incrementar el ámbito desde el cual se pueden recibir estímulos externos. El lenguaje, la escritura, la imprenta, la radio, la televisión y el teléfono, entre otros, representan hitos en esta carrera. La aparición de cada uno de estos medios, si los podemos llamar así, ha permitido que la realidad resulte no sólo más amplia sino también más compleja en el sentido de que otorgan a las personas la posibilidad de filtrar los estímulos (elijo con quien hablo, a quien escribo, que publicación leo o que canal sintonizo) confiriéndoles de esta manera la capacidad de modelar su realidad.
Pero ninguno de estos medios por si sólo ha tenido tanto impacto como internet a la hora de permitir a las personas aumentar y modelar su realidad. Hace sólo quince años todas las personas que vivíamos en un mismo país o región leíamos los mismos periódicos, oíamos las mismas emisoras y veíamos los mismos canales de televisión. Y la comunicación masiva era siempre unidireccional. El teléfono permite comunicarnos con personas lejanas pero no incrementa significativamente el orden de magnitud de nuestros contactos. Hoy en día internet, la actual internet social, permite a las personas comunicarse abierta y masivamente de manera bidireccional. Permite que una parte significativa de nuestra realidad en términos de tiempo consumido sea virtual. Y permite modelar esta realidad virtual hasta prácticamente construirla.
En una realidad tan compleja se hace difícil definir que es la consciencia. Podríamos estar tentados de pensar en esta realidad virtual como la distracción definitiva a la verdadera realidad, la física. Alguna vez leí algo en esta línea a Sánchez-Dragó. Pero aunque no adoptemos un punto de vista tan extremo, no cabe duda de que el mundo virtual con su infinidad de fuentes en tiempo real facilita la dispersión, de manera que pasamos gran cantidad de tiempo deambulando de una idea a otra sin profundizar nunca lo suficiente en ninguna de ellas. Es decir, el ensimismamiento en estado puro.
No tengo ni de lejos ninguna certeza sobre el tema. Pero si como apunta Daniel Goleman y creo yo, la compasión y tantas otras cosas importantes dependen de nuestra consciencia, debemos encontrar una respuesta personal y colectiva a este tema para no acabar en ese mundo terrible que Antonio Galindo quiere evitar a su hijo.
Foto: Realidad de Mikel Agirregabiria (www.agirregabiria.net/mikel/2005/realidad3.jpg)
miércoles 23 de diciembre de 2009
La economía de las ideas
En uno de los mejores post que he leído últimamente, Management’s Dirty Little Secret - How to Increase Employee Engagement, Gary Hamel analiza una encuesta internacional sobre la implicación de los trabajadores con sus empresa, cuyos resultados son francamente desalentadores. A su juicio las causas pueden ser tres: que los directivos no conocen esta circunstancia, que la conocen pero no les importa o que la conocen y les importa, pero no son capaces de hacer nada al respecto. Profundiza especialmente en la segunda causa y basándose en el ejemplo de Apple, concluye que el conocimiento rápidamente se convierte en una commodity y lo que realmente proporciona ventajas competitivas es la capacidad de generar nuevas visiones y construir nuevo conocimiento, para lo que se requieren empleados proactivos, creativos y entusiastas. Es muy explícito al afirmar la necesidad de pasar de una economía del conocimiento a una economía de la creatividad.
Estos conceptos son más fáciles de enunciar que de aplicar, porque como dice Seth Godin en otro buen post, Fear of bad ideas, no se pueden tener buenas ideas, a menos que se esté dispuesto a generar una gran cantidad de ideas malas. Pero a pesar de las pérdidas de tiempo y dinero desarrollando ideas que posteriormente se demuestran fallidas, los que se arriesgan a hacerlo tienen mucho más éxito que los que no tienen ninguna idea.
No hay ninguna fórmula infalible para cribar en un primer momento las ideas malas. Nancy Duarte, consejera delegada de Duarte Design, firma líder a nivel mundial en diseño de presentaciones, entre cuyos clientes se encuentra Al Gore y las principales empresa de Silicon Valley, nos aporta en el libro Presentación Zen de Garr Reynolds algunas claves sobre la manera de conducir procesos creativos basados en tormentas de ideas. Lo importante en una primera etapa es generar muchas ideas en poco tiempo. A veces las ideas vienen de forma inmediata, pero hay que evitar ponerse a trabajar con la primera cosa que venga a la mente. Es necesario esforzarse y obligarse a pensar muchas mas ideas. Se requiere tenacidad y disciplina, especialmente cuando se tiene la impresión de haber resuelto el problema al primer intento. A juicio de Nancy las ideas verdaderamente buenas aparecen frecuentemente después de que cuatro o cinco ideas hayan ocupado la posición de cabecera.
Después de generar muchas ideas, es necesario identificar aquellas que mejor se alinean con los objetivos perseguidos o que responden de manera más directa a las necesidades planteadas. Es muy importante huir de ideas simplonas y lugares comunes, que, habitualmente, son un intento de evasión. Es también muy importante seleccionar aquellas ideas que puedan funcionar, no sólo las que sean más fáciles de implementar. Y todas las opiniones que nos puedan dar al respecto nuestros colegas son bienvenidas.
Estos conceptos son más fáciles de enunciar que de aplicar, porque como dice Seth Godin en otro buen post, Fear of bad ideas, no se pueden tener buenas ideas, a menos que se esté dispuesto a generar una gran cantidad de ideas malas. Pero a pesar de las pérdidas de tiempo y dinero desarrollando ideas que posteriormente se demuestran fallidas, los que se arriesgan a hacerlo tienen mucho más éxito que los que no tienen ninguna idea.
No hay ninguna fórmula infalible para cribar en un primer momento las ideas malas. Nancy Duarte, consejera delegada de Duarte Design, firma líder a nivel mundial en diseño de presentaciones, entre cuyos clientes se encuentra Al Gore y las principales empresa de Silicon Valley, nos aporta en el libro Presentación Zen de Garr Reynolds algunas claves sobre la manera de conducir procesos creativos basados en tormentas de ideas. Lo importante en una primera etapa es generar muchas ideas en poco tiempo. A veces las ideas vienen de forma inmediata, pero hay que evitar ponerse a trabajar con la primera cosa que venga a la mente. Es necesario esforzarse y obligarse a pensar muchas mas ideas. Se requiere tenacidad y disciplina, especialmente cuando se tiene la impresión de haber resuelto el problema al primer intento. A juicio de Nancy las ideas verdaderamente buenas aparecen frecuentemente después de que cuatro o cinco ideas hayan ocupado la posición de cabecera.
Después de generar muchas ideas, es necesario identificar aquellas que mejor se alinean con los objetivos perseguidos o que responden de manera más directa a las necesidades planteadas. Es muy importante huir de ideas simplonas y lugares comunes, que, habitualmente, son un intento de evasión. Es también muy importante seleccionar aquellas ideas que puedan funcionar, no sólo las que sean más fáciles de implementar. Y todas las opiniones que nos puedan dar al respecto nuestros colegas son bienvenidas.
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miércoles 16 de diciembre de 2009
Desde Chile: el impacto de la Contratación Electrónica sobre las pymes y el empleo
Excelente descubrimiento el blog del chileno Alejandro Barros. Entre los post que más me han llamado la atención destaco Chilecompra y PyMEs: Enseñar a pescar!, que incide de lleno en la materia en la cual llevo trabajando los últimos cuatro años: la Contratación Pública Electrónica.
El blog analiza sobre la base de la experiencia de ChileCompra, que ha pasado a llamarse Mercado Público, el impacto positivo de la Contratación Electrónica sobre las Pymes y el empleo. Destaco las conclusiones a las que llega Alejandro:
El blog analiza sobre la base de la experiencia de ChileCompra, que ha pasado a llamarse Mercado Público, el impacto positivo de la Contratación Electrónica sobre las Pymes y el empleo. Destaco las conclusiones a las que llega Alejandro:
- Los mercados electrónicos democratizan dicho mercado. Hoy existe una mayor participación de las pequeñas y medianas empresas vendiendo sus productos y servicios al estado.
- Los mercados públicos electrónicos afectan directamente el empleo y son una política efectiva proempleo.
Confiamos en que nuestros resultados en la Contratación Electrónica del Gobierno Vasco sean en no mucho plazo tan espectaculares como los de nuestros colegas chilenos. Quizás podría ayudar que la Contratación Electrónica, como ya lo es en Chile, tenga carácter obligatorio.
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lunes 14 de diciembre de 2009
La escuela Asimov de gobierno abierto
Han pasado ya bastantes años desde que leí por primera vez la trilogía de la fundación (Fundación, Fundación e imperio, Segunda fundación) de Isaac Asimov. En realidad ya han pasado muchos años desde que la leí por última vez. La primera lectura de la trilogía impactó sobre mi mente adolescente, grabando a hierro candente una serie de conceptos que aun no he olvidado del todo. Entre ellos recuerdo especialmente las tres leyes de robótica y la psicohistoria. Cuando posteriormente estudié mecánica cuántica pude ver que la psicohistoria extendía de alguna manera a las personas el concepto estadístico que esta rama de la física aplica a los electrones. La trilogía también me dejó bien claro el papel de misioneros y mercaderes en la conquista de nuevos territorios, tan importante como el de los guerreros.
El encanto se rompió cuando leí la primera de las secuelas, creo que se titulaba Los límites de la fundación, que escribió el propio Asimov treinta años después de la trilogía original. No sé si en secuelas posteriores matizó el mensaje de esta primera, pero yo decepcionado ya no leí ninguna más. La moraleja de esta continuación venía a decir que los hombres por sí solos eran incapaces de conseguir una sociedad próspera y feliz, y que sólo el dominio de las máquinas, al servicio del hombre, pero mandando al fin y al cabo, sería capaz de garantizar una sociedad así. Esa falta de confianza en el hombre me resultó descorazonadora. Me dejó perplejo, desconcertado, decepcionado, desilusionado y, sobre todo, enfadado. Nunca más volví a leer una palabra de Asimov.
Pues ahora parece que Asimov ha creado escuela entre teóricos y constructores de administraciones abiertas. Al furor despertado por el concepto de gobierno como plataforma acuñado por Tim O'Reilly ha seguido la Directiva sobre Gobierno Abierto de la administración Obama. O'Reilly preconiza el self-service, que se liberen los datos públicas para que ciudadanos y empresas se sirvan a sí mismos. Y la directiva, en la misma línea, ofrece recomendaciones detalladas sobre la reutilización de datos públicos mientras que en temas como la participación y la colaboración es mucho menos concreta y simplemente deja autonomía a las diferentes agencias para que experimenten.
Y es que el tema de la reutilización de datos públicos es la parte más fácil y con menor potencial transformador del gobierno abierto. En realidad son proyectos de naturaleza estrictamente tecnológica que no requieren que personas se comuniquen, colaboren y participen en un proyecto común. Sólo es necesaria la implicación de ciudadanos y empresas para desarrollar aplicaciones. Pero con publicitar la iniciativa y premiar los mejores desarrollos es suficiente. Estos proyectos no abordan el factor clave, el realmente transformador y revolucionario de la administración abierta: la participación y la colaboración entre personas de dentro y fuera de la administración. Y cuanto más cercanas las personas, menos confianza se deposita en ellas. La literatura abunda en potenciar, implicar y comprometer a ciudadanos y empresas. Pero no lo hace en la misma medida con relación a los trabajadores públicos, cuando en realidad deben ser éstos la cara, lo ojos, los oídos y la boca de cualquier administración que desee abrirse hacia afuera.
El planteamiento es correcto si se buscan iniciativas que aporten resultados rápidos y sin grandes esfuerzos, en paralelo con acciones a largo plazo que empiecen por buscar el compromiso de los trabajadores públicos a la par que la implicación de ciudadanos y empresas. En caso contrario tenemos la que llamo escuela Asimov de administración abierta, la de la plataforma de O'Reilly y la reutilización de datos públicos como único camino. Escuela que en realidad aplica el eterno método Lampedusa: que todo cambie para que todo siga como está.
El encanto se rompió cuando leí la primera de las secuelas, creo que se titulaba Los límites de la fundación, que escribió el propio Asimov treinta años después de la trilogía original. No sé si en secuelas posteriores matizó el mensaje de esta primera, pero yo decepcionado ya no leí ninguna más. La moraleja de esta continuación venía a decir que los hombres por sí solos eran incapaces de conseguir una sociedad próspera y feliz, y que sólo el dominio de las máquinas, al servicio del hombre, pero mandando al fin y al cabo, sería capaz de garantizar una sociedad así. Esa falta de confianza en el hombre me resultó descorazonadora. Me dejó perplejo, desconcertado, decepcionado, desilusionado y, sobre todo, enfadado. Nunca más volví a leer una palabra de Asimov.
Pues ahora parece que Asimov ha creado escuela entre teóricos y constructores de administraciones abiertas. Al furor despertado por el concepto de gobierno como plataforma acuñado por Tim O'Reilly ha seguido la Directiva sobre Gobierno Abierto de la administración Obama. O'Reilly preconiza el self-service, que se liberen los datos públicas para que ciudadanos y empresas se sirvan a sí mismos. Y la directiva, en la misma línea, ofrece recomendaciones detalladas sobre la reutilización de datos públicos mientras que en temas como la participación y la colaboración es mucho menos concreta y simplemente deja autonomía a las diferentes agencias para que experimenten.
Y es que el tema de la reutilización de datos públicos es la parte más fácil y con menor potencial transformador del gobierno abierto. En realidad son proyectos de naturaleza estrictamente tecnológica que no requieren que personas se comuniquen, colaboren y participen en un proyecto común. Sólo es necesaria la implicación de ciudadanos y empresas para desarrollar aplicaciones. Pero con publicitar la iniciativa y premiar los mejores desarrollos es suficiente. Estos proyectos no abordan el factor clave, el realmente transformador y revolucionario de la administración abierta: la participación y la colaboración entre personas de dentro y fuera de la administración. Y cuanto más cercanas las personas, menos confianza se deposita en ellas. La literatura abunda en potenciar, implicar y comprometer a ciudadanos y empresas. Pero no lo hace en la misma medida con relación a los trabajadores públicos, cuando en realidad deben ser éstos la cara, lo ojos, los oídos y la boca de cualquier administración que desee abrirse hacia afuera.
El planteamiento es correcto si se buscan iniciativas que aporten resultados rápidos y sin grandes esfuerzos, en paralelo con acciones a largo plazo que empiecen por buscar el compromiso de los trabajadores públicos a la par que la implicación de ciudadanos y empresas. En caso contrario tenemos la que llamo escuela Asimov de administración abierta, la de la plataforma de O'Reilly y la reutilización de datos públicos como único camino. Escuela que en realidad aplica el eterno método Lampedusa: que todo cambie para que todo siga como está.
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