Parece que el nuevo año nos ha pillado miedosos con lo digital. O por lo menos precavidos. El caso es que en pocos días han aparecido algunos post de diferentes autores y con perspectivas variadas que nos alertan sobre determinados usos y abusos relacionados con intenet y los medios sociales.
Por gentileza de Manuel Gross (@manuelgross) me llega la referencia del post ¿Qué le está haciendo internet a tu cerebro? de Le Petite Claudine que se hace eco del libro The Shallows: What the Internet Is Doing to Our Brains de Nicholas Carr. La tesis es que un uso continuado de internet nos puede volver hiperactivos y nos lleva a adoptar un modelo de pensamiento superficial, basado en decisiones instantáneas y la falta de concentración.
Andrés Pérez Ortega (@marcapersonal) en su post ¿Cuanto te cuesta estar en la red? nos avisa que construir una reputación digital no sale gratis aunque para ello utilicemos recursos gratuitos: la inversión es en tiempo. Tiempo que no es en absoluto despreciable y que le renta más a terceros, los propietarios de las redes sociales, que a nosotros mismos. Termina con una frase palmaria digna de enmarcar: Si no estás pagando por algo, no eres el cliente, eres el producto.
En otro orden de cosas Dyanna Meyer nos pone sobre aviso de El peligro de las redes sociales en la relación de pareja. Esta terapeuta comenta que cada vez más parejas solicitan su ayuda por problemas derivados del uso de las redes sociales. Lo cierto es que el asunto puede llegar a mayores: recientemente leíamos en Republica.es que una mujer del estado de Indiana (Estados Unidos) ha apuñalado a su novio por no dejarle ver su perfil de Facebook.
Y es que internet hay que tomárselo con más cuidado de lo que parece, porque según un estudio realizado por el International Center for Media and the Public Agenda y el Salzburg Global Seminar’s Salzburg Academy on Media and Global Change, la gente que utiliza medios sociales, frecuentemente presenta síntomas similares a los adictos a las drogas y el alcohol. Ahí es nada. Socioadictos.
En este escenario, es normal que Rosaura Ochoa concluya que la tendencia digital para 2011 es ... desconectarse. Rosaura coincide de alguna manera con el análisis de Nicholas Carr y nos recuerda que los mejores momentos creativos suceden cuando tenemos el tiempo y el espacio mental para tomar un pensamiento y seguirlo a donde nos lleve, por lo que es necesario desconectarse para ir en busca de la reflexión y la innovación.
Así que, si has sido capaz de llegar a este punto, mejor apagas el aparato y te dedicas a algo más analógico. Tu cerebro, tu tiempo, tu pareja, tu salud mental y tu creatividad te lo agradecerán. Que no es poca cosa.
viernes 7 de enero de 2011
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Abusar de cualquier actividad nos genera problemas, que esa actividad involucre internet es irrelevante, además de el hecho que la red involucra muchas más cosas que las redes sociales y las redes sociales involucran muchas más cosas que sólo Facebook y Twitter.
ResponderSuprimirSaludos
@ideaschile No seré yo quien reniegue de unos medios que nos permiten conectarnos y compartir conocimiento de manera tan fluida desde lugares tan distantes. Gracias por pasarte por aquí.
ResponderSuprimirLa aparición de este tipo de comentarios, en realidad, nos confirma que estamos ante un fenómeno maduro y asentado que, como cualquier otro en este estadio, presenta una cara oscura cuando se abusa de ello.